Ha pasado un año desde la muerte de Michael Jackson, un periodo que
se salda con infinidad de líneas escritas sobre el Rey del Pop y en el
que se trataron de esclarecer las circunstancias y los posibles
culpables de su muerte. El próximo 28 de agosto tendrá lugar el juicio
contra el médico del artista, el doctor Conrad Muray, que quizá arroje
luz sobre el halo de misterio y declaraciones encontradas que rodean al
‘caso Jackson’.
Tras el fallecimiento del cantante, el certificado de defunción de
Michael indica que la causa de la muerte fue “homicidio” por
“envenenamiento agudo” del anestésico Propofol. Más tarde, el 8 de
febrero de 2010, Conrad Murray, el médico de la estrella, fue
formalmente acusado de homicidio, para después quedar en libertad bajo
fianza de 75.000 dólares. También le fue prohibida la suministración de
sedantes a sus pacientes.
Además el facultativo de la estrella rechazó celebrar una vista
preliminar y optó por declararse culpable de homicidio involuntario. Por
estos cargos, el doctor puede ser condenado hasta a cuatro años de
prisión.
Murray, que supuestamente reconoció haber inyectado Propofol a
Michael para “ayudarle a conciliar el sueño”, no ha sido suspendido de
sus funciones como médico, aunque no puede recetar sedantes.
RECONSTRUCCIÓN DE LOS HECHOS
Supuestamente, todo habría comenzado cuando Murray inyectó 25
miligramos de Propofol a su paciente, aunque el efecto de esta dosis se
multiplicó debido a la presencia en sangre de otras sustancias. El
doctor John Dombrowski, un famoso anestesista, declaró que con esa dosis
no se conseguiría “ni dormir a una persona, así que mucho menos
matarla”.
Asimismo, las versiones sobre los hechos que circulan en la red son
un tanto confusas. La página 'web' 'TMZ.com' publicó la supuesta
estrategia que seguiría la defensa en el juicio, que se basaría en
afirmar que el Rey del Pop aprovechó que Murray salió de la habitación
para inyectarse la dosis mortal, extremo que desmintió la misma defensa
del doctor.
Por otro lado, Deepak Chopra, un endocrino que fue amigo de Jackson
durante 20 años, afirmó que la muerte del cantante se podría haber
evitado con un antagonista de los opiáceos como la Naloxona, aunque no
se sabe si los servicios de emergencia suministraron este medicamento al
artista, es posible que, en el caso de haber recibido este
tratamiento, le hubiera sido proporcionado demasiado tarde debido a la
demora con que Conrad Murray avisó a la ambulancia, según Alberto
Álvarez, antiguo guardaespaldas de la estrella.
Álvarez sostuvo que el doctor Murray comenzó a realizar maniobras de
RCP (reanimación cardiopulmonar) a Michael cuando el doctor consideró
oportuno, pero que detuvo esta operación para recoger algunos botes de
Propofol y ordenar a Álvarez que los guardara en una bolsa. Acto seguido
continuó con la RCP y ordenó la llamada a los servicios de emergencia,
manifiestamente demorada según este guardaespaldas de Jackson. Cabe
subrayar que una vez iniciadas las maniobras de RCP, éstas nunca deben
detenerse a no ser que lleguen los servicios de emergencia.
La polémica y las interpretaciones están servidas para esta historia
que se antoja larga y compleja y que vivirá un nuevo capítulo el 28 de
agosto con el comienzo del juicio a Conrad Murray, no sin antes haber
recordado a Michael Jackson en el primer aniversario de su muerte.
Gracias a la Voz Libre

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